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viernes, 10 de agosto de 2012

La Judería de Alcalá de Henares (I)

La presencia de judíos en Alcalá de Henares está documentada desde el año 1118, año en el que las tropas cristianas del Arzobispo de Toledo, Bernardo de Sedirac, conquistan el Alcázar musulmán de Al-Qal'a Nahar y todo el valle de su influencia, aunque presumiblemente, como en otras ciudades de la España musulmana, ya contaría con una cierta población judía. Hasta el 1492, Alcalá de Henares tendría la judería más extensa de lo que en la actualidad es la Comunidad de Madrid (por delante de la de Madrid o la de Chinchón) y sería de las más notables de Castilla, ya que algunos estudios cifran la población judía en unas 5.000 personas.
Durante el dominio cristiano, la ventaja que supuso la protección que ofrecía el Obispo de Toledo, con la aplicación de las mismas leyes e iguales derechos a la la población judía residente en la ciudad Complutense que a la población cristiana, así como el respeto a los ordenamientos de Alfonso VI , atrajo a muchos judíos de otras regiones, que vieron en Alcalá de Henares una ciudad próspera donde ejercer su profesión, comercial fundamentalmente. 


Es de destacar que el Fuero Viejo equipara a los judíos con los cristianos e intenta que se asienten en Alcalá. La legislación española medieval fue la más generosa en el trato a los judíos, legislación inspirada en la "Constitutio" de Inocencio III. En cuanto a su convivencia en la ciudad, destacamos que tenían derecho de propiedad sobre bienes muebles e inmuebles. Y en cuanto a su relación con los cristianos, los judíos no podían mantener amistad ni convivir con ellos. Eran protegidos personales de la monarquía y también de los arzobispos. De ahí la libertad de movimientos que tenían para su actividad mercantil e incluso para viajar. Así podemos encontrarnos en Alcalá con judíos provenientes de Sevilla, Córdoba, Toledo o Zaragoza.

Unos siglos más tarde, en 1348, durante el reinado de Alfonso XI, y tras el Sínodo de Zamora, los fueros de Alcalá se vieron afectados negativamente con respecto a las leyes que afectaban a los judíos, perdiendo gran parte de esta privilegiada situación.
Hacia el año 1474, la judería de la ciudad llegó a contar con unas 111 familias, población muy inferior a la que tuvo allá por los siglos XIII y XIV. Sin los judíos que moraban en Cobeña, en el repartimiento hecho en 1474 por Rabí Jacob Aben-Núñez, juez mayor de los judíos y médico del rey Don Enrique IV, la población judía de Alcalá contribuyó con 3.300 maravedíes. Utilizando el padrón de judíos de Talavera de la Reina (Toledo), Fernando Suárez cifra la población judía de Alcalá de Henares en 1477-1478 en 336 vecinos pecheros, lo que daría lugar, empleando un coeficiente de 5 miembros por familia, a una población total de 1.680 judíos.



La ciudad de Alcalá de Henares que creció junto al río donde se estableció la anterior ciudad romana, estuvo cercada por una amplia muralla que cerraba la ciudad durante todo el medievo y que recogía a los tres grandes barrios en los que se dividía la ciudad: El barrio Cristiano ocupando todo el norte y este, el Judío al oeste de la plaza de la Picota y de la morería o la Almanjara, al suroeste, cerca de las vegas del Henares. La judería abarcaba una zona en forma de cuadrilátero, incluyendo la cabecera inmediata de las calles de Escritorios, la totalidad de la calle Mayor, y parte de la de Santiago, y cuyo límite podía decirse que estaba en la calle Segovia, hoy desaparecida, que unía las citadas calles con la puerta de Burgos.



En la actualidad, el Ayuntamiento de la Ciudad de Alcalá de Henares ha señalizado este y los otros dos barrios medievales con el objetivo de recuperar nombres o recuerdos plasmados en viejos documentos y en el urbanismo heredado de la Ciudad Medieval. Las 21 placas que  la forman se diferencian por el color, por el símbolo de la cultura que representan (la media luna, la cruz latina y la menorah) y por las tipografías árabe y hebrea de los Barrios de la Morería y Judío.




Según queda atestiguado por documentos de los siglos XV y XVI, en la muralla existió un postigo o puerta, llamada de los judíos, situado cerca de la calle del tinte, antes de llegar a la actual plaza de Atilano Casado. Otros autores, sitúan el postigo de los judíos, siguiendo longitudinalmente la plaza de Cervantes hacia el norte, localizándola en la Calle de Santiago a la altura de la actual Iglesia. Hoy días, del lienzo de la muralla sólo queda un segmento que va desde la puerta de Guadalajara junto al Palacio Arzobispal, hasta la puerta de Madrid (reconstruida), y aún así, esta parte de la muralla, aunque sigue el trazado de la original, es una reconstrucción del S. XVI.



El Barrio judío, como ya hemos mencionado, se situó entre las actuales calles de Santiago y Escritorios formando una especie de rectángulo, con su eje principal en la Calle Mayor desde la actual Plaza de Cervantes (en aquellos tiempos fuera de la muralla y lugar de mercado y corso) hasta la Plaza de la Picota (actual plaza de los Santos Niños), verdadero corazón de alcalaíno en la edad media. Sobre la calle Mayor iban a dar numerosos adarves o callejuelas con acceso a patios vecinales. 



La Calle mayor conserva aún la función comercial que tuvo durante la eda media, con una distribución que hoy en día todavía se sigue conservando, el comercio o taller abajo, y la residencia encima, formando un auténtico monumento urbano, por la longitud de la calle y por la estructura de soportales. Esta disposición permitía sacar las mercancías a la vista del público y al mismo tiempo protegerlas de las inclemencias del tiempo. La lista de oficios de tipo artesanal o comercial a los que se dedicaron los judíos es muy amplia: prestamistas, plateros, encuadernadores, latoneros, tejedores, carniceros, etc. 


Ver Judería de Alcalá de Henares en un mapa más grande

Las cartas de censo de la iglesia colegial sitúan también a los judíos viviendo en la calle de los Escribanos, en la calle Esparterías, en la calle de Maestro Pedro, en la calle del matadero y en la de los Roperos.



Los judíos de Alcalá, según documentos, contaron con carnicerías, dos sinagogas y un cementerio. En cuanto a las carnicerías, un cartel a la altura de la calle Nueva, nos recuerda la existencia de que al menos una de ellas estuvo ubicada entre  la Calle Mayor y la de Santiago.



La ciudad de Alcalá tuvo dos Sinagogas, la Mayor y la Menor. La Sinagoga Mayor se situaría en lo que hoy se conoce como Corral de la Sinagoga o de la Xinoga, entre los números 35 y 36 de la calle Mayor, frente al Hospital de Antezana, con salida hacia el nº 10 de la calle del Carmen Calzado.


 



El sábado 7 de Agosto de 1395 “dentro de la sinoga mayor de los judíos desta dicha villa”, estando allí en oración “larga gent de los judíos” de Alcalá, ante notario y testigos, “parescio y en la dicha sinoga Maestro Pedro, Fesico de nuestro señor don Pedro, Arzobispo de Toledo” y mostró e hizo leer carta de éste del 12 de Mayo anterior nombrando a dicho físico “nuestro Alcall e Juez mayor” de todas las aljamas judías del Arzobispado y ordenando a éstas que por tal le reciban. Don Abraham aben Xuxén y otros 17 judíos obedecen la carta pero ofrecen ciertos reparos, mientras gran parte de los otros judíos presentes manifiestan a grandes voces su conformidad con la carta del prelado y su disentimiento de la respuesta de Abraham aben Xuxén" (Don Ramón Santa María,  Edificios hebreos en Alcalá de Henares, BRAG, XVII, 184.189).


La Sinagoga Menor estuvo emplazada entre los números 18 y 22 de la calle de Santiago, junto a lo que más tarde pasó a ser el convento de Capuchinos, convertido hoy en el restaurante "La Cúpula".


viernes, 13 de abril de 2012

La judería de Turégano


Casi en el centro del triángulo geográfico formado por Segovia, Cuéllar y Sepúlveda, se encuentra el municipio de Turégano, o como se la conoció en plena edad media, Toroga. Los primeros documentos en la que se nombra Turégano (o Toroganum, voz en acusativo de Toroga) son en unos privilegios reales que datan de 1135 y, posteriormente, en dos bulas que datan de 1232. La villa no alcanza cierta relevancia hasta el S. XII, en pleno reinado de Doña Urraca, hija de Alfonso VI, y alcanzó su máxima importancia durante el S. XV cuando en 1425, Juan II, establece en la villa la Cancillería y Audiencia de Castilla. 


Posiblemente, durante la estancia del Obispo Arias Dávila, en el Castillo de Turégano, la población judía de la villa, llegó a su apogeo. La comunidad judía de Turégano llegó a tributar, junto con la Aljama de Segovia, unos 11.000 maravedíes durante los repartimientos realizados durante el Siglo XV por el Rabi Jacob Aben-Nuñez, Juez Mayor de los judíos de Castilla. Puede decirse que la judería de Turégano tuvo cierta importancia económica, social e, incluso, religiosa, aunque pocos documentos hayan llegado a nuestros días acerca de estos temas. 


La ubicación de la comunidad judía, se estableció entre las actuales calle Real y Plaza de Santiago, y la calle de Andrés Dorronsoro, Obispo Miranda y Rufino Cano, que ofrece una configuración de calles estrechas, callejones y corrales, característica de las juderías castellanas, en el llamado Barrio de Santiago. 


Ver Judería de Turégano en un mapa más grande


Es en la calle Obispo Miranda, donde la memoria y la tradición turegovense sitúan a la antigua Sinagoga, donde hoy se haya la casa parroquial o, popularmente conocida como “Casa del Curato”. Para recordar este único vestigio de la judería de Turégano, en la puerta se ha colocado una placa con la siguiente leyenda:

“Tras el decreto de expulsión de 1492, el 15 de septiembre de 1494, por Orden de los Reyes Católicos, la antigua sinagoga y sus bienes comunes pasaron a manos de otra comunidad religiosa de la Villa: por hacer bien y merced al Cura y Feligreses de la Iglesia de Santiago... hacemos limosna de la que fue sinagoga de los judíos que vivían en la dicha Villa de Turégano y que tras nuestro mandato salieron fuera de nuestros reinos... "



Y es que, dos años después de la expulsión de los judíos, los RRCC entregaron en donación a la iglesia de Santiago la casa que fue sinagoga: 

“Don Fernando e doña Ysabel etç. Por faser bien e merçed al cura e filigreses de la yglesia del señor Santiago de la villa de Turegano, acatando de devoçion que nos avemos e tenemos al bienaventurado apostol nuestro patron por la presente fasemos limosna a la dicha yglesia de la casa que fue sygnoga de los judios que biuian en la dicha villa que por nuestro mandado salieron fuera de nuestros reynos, con sus casyllas e de la piedra del honsario que tenian e poseyan al aljama de los dichos judios en la dicha villa de Turregano, para que sea suya propia agora e para siempre jamas para lo poder vender e arrendar, dar e donar e trocar e canbiar e enagenar e faser dello e en ello e en cada cosa e parte dello todo lo que el dicho cura e feligreses bien visto fuere como de cosa propia de la dicha yglesia auida de justo e derecho titulo. E por la presente mandamos a los alcaldes de la dicha villa que pongan en la posesyon de la dicha synoga con sus casyllas e piedra del honsario a los dichos cura e filigreses en nonbre de la dicha yglesia del señor Santiago, a los quales e a otros qualesquier nuestras justicias de la dicha villa que agora son o seran de aqui /adelante, mandamos que defiendan e anparen en la posesyon de todo ello a los dichos cura e feligreses en nombre de la dicha yglesia e non consyentan que en ella sean molestados por persona nin personas algunas syn primero ser sobre ello oydos e vençidos por fuero e por derecho ante quien e como deuan de la qual dicha limosna fasemos a la dicha yglesia de la dicha synoga e casyllas e piedra de honsario syno perjuyçio de qualquier vençero que pretenda aver derecho a los dichos bienes comunes que quedaron de los dichos judios que por nuestro mandado salieron fuera de los dichos nuestros regnos, e con tanto que el suelo del dicho honsario quede por comun de los veçinos de la dicha villa. E los vnos ni los otros no fagades ende al por alguna manera so pena de la nuestra merçed e de XV maravedis para la nuestra camara, al que lo contrario fiziere. E demas mandamos al ome que vos esta nuestra carta mostrare que vos enplase etç. 
Dada en la villa de Guadarrama a XV dias del mes de setienbre año de Vccccxciiiio años. Yo el rey. Yo la reyna. Yo Juan de la Parra, secretario del rey e de la reyna nuestros señores la fise escrevir por su mandado. El adelantado don Juan Chacon. Acordada. Rodericus, doctor”.