miércoles, 1 de mayo de 2013

La Aljama de Soria: Yusuf Albo

El gran Talmudista del Siglo XV, nace en 1380, casualmente el año en el que las Cortes reunidas en Soria legislan en varios aspectos en contra de los judíos. Se desconoce con certeza su localidad natal, habiendo autores que la sitúan en Daroca, mientras otros lo hacen en Monreal de Ariza, ambas localidades en la provincia de Zaragoza y no muy distantes una de otra. Hasta 1413 en el que no participa en la famosa “Disputa de Tortosa” no se tiene noticias de él.

En la “Disputa de Tortosa”, celebrada entre 1413 a 1414, el Papa Luna convoca a rabinos y a sacerdotes católicos para enfrentarse dialécticamente en busca de la resolución del constante conflicto entre la verdadera fe. Al frente de la fe cristiana se encontró un reciente converso, Jerónimo de Santa Fe, y por parte del judaísmo, siete rabinos, entre los que se encontraba Yusuf Albo como delegado de la congregación de Monreal. Tras larguísimas sesiones los judíos vieron cierto peligro en sus puntos de vista y prefirieron retirarse de este debate.




Parece que es tras este debate cuando se refugia en Soria, donde viviría hasta 1444 y donde adquiriría la posición de rabino de la aljama soriana, además de médico y teólogo. En Soria escribiría una de sus grandes obras, el Sepher Ha-Iqqarim (“El Libro de los Dogmas” o “de los Principios”) de gran difusión en su tiempo. El "Sepher Ha-Iqqarim" contiene unas 175.000 palabras (bastante más que los libros de "Reyes" en la Biblia) y en él realiza una clara síntesis de los dogmas o principios fundamentales de la fe judía, así como creencias derivadas del judaísmo medieval en el que mezcla las doctrinas de Maimónides y Gersónides, por una parte, y las de Hasday Crescas, del que fue discípulo, por otra, pero a diferencia de los dos primeros, Albo limita los principios fundamentales de la fe judía en: la creencia en la existencia de Dios, la creencia en la revelación y en la creencia de la justicia divina, en relación con la idea de inmortalidad. Esta obra no fue publicada completa la primera vez, sino que debido a una serie de críticas, Yusuf se vio obligado a completarlo en el que incluye una frase en la que se puede leer: “El que quiera criticar un libro debe, sobre todo, conocer el método empleado por su autor, y debe juzgar a todos los pasajes sobre un determinado tema como conjunto”. 


En Ha-Iqqarim parece que Albo trata de sobreponerse de la afrenta sufrida durante la “disputa de Tortosa” e incide en aspectos de la doctrina cristiana como la Eucaristía, la Santísima Trinidad o el sacrificio de la Misa. Esta obra se convirtió en una verdadera arma ideológica para el pueblo judío de mediados del siglo XV y, por tanto, se convirtió en muy popular, así como a su autor, de los judíos más notorios de la Edad Media y, desgraciadamente, de los últimos.

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