martes, 24 de abril de 2012

La presencia judía en Pastrana

Habitada, al menos, desde época romana, Pastrana  pasó de manos visigodas a musulmanas y después a manos cristianas. No tuvo ni importancia comercial ni estratégica hasta que en el año 1174, el rey Alfonso VIII de Castilla concede a la hasta entonces aldea, junto con Zorita de los Canes, a la Orden de Calatrava, quienes empezarían a repoblarla y de quienes obtendría importantes recursos económicos y privilegios.



No se conocen, durante todo el S.XIII y parte del XIV, noticias históricas concretas sobre Pastrana, pero estudios han concluido que era una aldea con marcado carácter rural, cuyo núcleo urbano se asentaría a media ladera, donde aparecían manantiales y a medio camino entre las superficies labradas de los altos y la vega del fondo del valle, situación esta característica de la mayor parte de las poblaciones de la zona, y que responde a la configuración de autoabastecimiento propia de una economía agrícola y ganadera de subsistencia. No es hasta que el rey Enrique II de Castilla a propuesta del maestre calatravo le concede el privilegio de villazgo en 1369, cuando esta población adquiere cierta importancia, creciendo entonces su población en detrimento de Zorita, y que la irá configurando como importante villa durante el S. XV.


El núcleo de Pastrana, fue creciendo paulatinamente ladera abajo, hacia la que, construida la muralla, sería la Puerta Castellana, en la zona más baja, y hacia la puerta de San Francisco, estableciéndose la plaza de los Cuatro Caños, como centro neurálgico de la villa. 




La construcción de la muralla de Pastrana, fue consecuencia, como en otras villas alcarreñas, de los disturbios y diversas guerras internas en el reino de Castilla que se produjeron durante el S. XIV. Fue en este momento, cuando el enclave de Zorita, debido a su alejamiento del resto de propiedades de la Orden de Calatrava, se convirtió en bastión de revueltas, comenzando su progresivo deterioro, frente a localidades como Pastrana. El recinto amurallado, que contó con hasta ocho puertas y portillos, se adaptó a la topografía, y se conformó con un perímetro irregular, entre dos arroyos que se juntan al pie del pueblo.



Hasta el día de hoy, no se ha constatado una judería o aljama separada físicamente intramuros; Tan sólo una zona extramuros, que en la actualidad se conoce como “El Albaicín”, nombre con el que se le dio a conocer a partir del S. XVI cuando acogió población morisca expulsada durante la rebelión de las Alpujarras por Doña Ana de Éboli con la intención de crear en Pastrana un gran centro de producción de seda, pudo ser un arrabal con cierta presencia judía durante los siglos XIV y XV.

Ver Presencia Judía en Pastrana en un mapa más grande

Un antiguo caserón en la actual calle de La Palma en cuya fachada hay grabados o esgrafiados sobre estuco con detalles mudéjares y, entre ellos, la estrella de David de seis puntas, se identifica popularmente con una posible Sinagoga Judía. Es extraño encontrar esgrafiados en  esta parte de Castilla, más siendo un ornamento típico de comienzos del renacimiento, época en la que los judíos tenían que habitar  obligatoriamente fuera de los núcleos urbanos y separados. tras la promulgación de las Leyes de Ayllón. Además, es raro que un edificio, como una sinagoga, tuviera alguna simbología de este tipo en la fachada, encontrándose este tipo de ornamentación mudéjar normalmente en el interior de los templos, como por ejemplo en los techos de Santa María la Blanca, en Toledo. Por esta razón, pocos estudios han verificado que este edificio hubiese tenido culto judío, más aún, estando tan céntrico y con tan baja población judía en Pastrana con anterioridad al siglo XIV.






Unos números más abajo, en la confluencia con la Calle de San Francisco, se encuentra la casa de la Santa Inquisición, esta vez si, indicada con un gran escudo, donde se aprecia a un lado una espada, que simboliza el trato a los herejes, y al otro una rama de olivo, como símbolo de la reconciliación con los arrepentidos




En estudios sobre las deudas debidas a los judíos de Pastrana aparecen como prestamistas de vecinos de Mazuecos, Brea o Almonacid. Aunque más claro es el caso de las 15 deudas debidas en Pastrana a Jacó y Simuel Françés, por el arrendamiento de la alcabala que ambos detentaban y que oscilaban entre un real y 1.000 mrs. En total, el número de deudas ascendía sólo en Pastrana a 16 con un montante total de 4.170 maravedíes.




1 comentario:

  1. En Pastrana hay y había mucha gente con el apellido TOLEDANO ( echar un vistazo al cementerio ) También hay apellidos que hacen mención a profesiones: Pintor, Herrero, etc.
    Un saludo.

    ResponderEliminar