miércoles, 9 de octubre de 2013

Juderías del Valle del Tiétar (IV): Arenas de San Pedro (Arenas de Ferréiras)

Como ya hemos comentado en entradas anteriores, el valle del Tiétar ya estuvo poblado desde el neolítico, como demuestran restos de fragmentos de cerámica hallados en varios yacimientos de la zona, y posteriormente en la edad de Hierro la zona estuvo poblada por los Vetones, aunque se sabe que no tuvo asentamientos fijos, o por lo menos no se han hallado evidencias de estos. De las diferentes invasiones posteriores que sufrió la península: romanos, visigodos y árabes, salvo el llamado puente romano o de Aquelcabos que cruza el río Arenal dentro del casco urbano de Arenas de San Pedro, y sin duda, de origen medieval con la incógnita de si fue construido, efectivamente, sobre uno anterior de origen romano, no se tienen noticias ni hay hallazgos concluyentes.


Así los orígenes del municipio de Arenas de San Pedro o Arenas de las Ferrerías de Ávila, llamado así por la cercanía a la antigua mina de hierro de La Tablada, se remontan a la edad media durante la conquista de la zona por las tropas castellanas y posterior repoblación entre los siglos XII y XIII, como ocurriría en el resto del valle o en los pueblos de la cercana Sierra de San Vicente.

Según cuenta la leyenda local, la ocupación y nacimiento de la actual villa se produciría tras una milagrosa aparición de la virgen en 1054 animando a los habitantes a trasladarse a un lugar rocoso y con gran cantidad de manantiales, enclave de la actual, cuando una plaga de termitas arrasó gran parte de las viviendas del antiguo núcleo en el llano, es decir, en el valle.

Desde el siglo XIII, en el que el concejo de Ávila otorgó terrenos al de Arenas, la población de Arenas de Ferrerías dependería de Ávila y estaría sujeta a la misma ordenación de ésta hasta que en 1393 recibe el título de villa de la mano de Enrique III de Castilla.



Como en otras villas y pueblos de la zona, no se tiene constancia de cuando llegaron los judíos a la zona, aunque los siglos XII y XIII, durante la repoblación castellana de la zona, sería el momento más propicio, ya que además, durante el Siglo XIII el valle del Tiétar se convertiría en una comarca muy próspera por las explotaciones agrícolas, ganaderas, forestales y por sus cercanas minas de hierro, lo que animaría a ésta comunidad, como a otros pobladores castellanos, a asentarse aquí. Esta riqueza, y el ser lugar de paso de ganado, con su correspondiente pago de tributos, provocaría que el valle en su totalidad fuese un lugar muy codiciado por los señores castellanos. Sería el Condestable Ruy López Dávalos quien fijó su atención en la zona, consiguiendo autorización real para su control, independizando a esta villa, así como Colmenar de Arenas (Mombeltrán) de la jurisdicción de Ávila. 



Entre los siglos XIV y XV se dio lugar a la construcción de los edificios más antiguos de Arenas de San Pedro que hoy en día continúan en pie, como el castillo de la Triste Condesa, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y el puente de Aquelcabos, en el que se cobraba pontazgo, quizás encargado a judíos.



No se tienen grandes noticias de la judería de Arenas de Ferreiras, por lo que siempre se ha considerado como modesta y a la sombra de la mayor de la zona, la de Mombeltrán de la que tuvo que depender. La judería de Arenas tributaba prácticamente la mitad de la de Mombeltrán, y su población pareció aumentar a lo largo del siglo XV, por lo que algunos autores e historiadores han considerado que es posible que desde 1474 alcanzara la categoría de aljama. 


Los judíos de Arenas se dedicaron fundamentalmente a la actividad comercial, pero también se tiene constancia de que atendieron al negocio de la seda y telares, por ser esta villa sucursal de las fábricas de Toledo, Talavera y Ávila.


Ver La Judería de Arenas de San Pedro en un mapa más grande

En cuanto a la ubicación de la judería, se conoce bien que esta se encontraba en el extremo este de la villa, sobre una ladera, formando un arrabal. Y es que en la actualidad aún permanece el nombre en una de las calles de esta zona del llamado Barrio de la Fuente Arriba, que sigue aludiendo a la comunidad judía que aquí habitó, la “Calle de la Sinagoga”, lo que nos indica el emplazamiento del lugar más importante para la comunidad hebrea de Arenas de Ferreiras. 



Bibliografía:

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